Va una del abuelo informático cebolleta.

Corría el año 1985, y los Spectrum gobernaban el mercado de los ordenadores de 8 bits. Con su Z80 habían llegado a las familias con un producto relativamente caro para la época, pero ya asequible. Ese mismo año llegó la primera unidad de disco en los Amstrad. Un ordenador (CPC664) que tuvo poca vida (me refiero a ese modelo en concreto, luego el 6128 arrasó), solo se vendió ese año.  La unidad de disco ya suponía un avance a las famosas cargas de casete. Aun así, conseguir discos era muy caro, y si vivías lejos de una ciudad tampoco llegaban muchos casetes. Quedaba otra opción que ahora mismo, mucha gente no entenderá por la inmediatez de los resultados que requerimos. Se trataba de comprar libros y revistas y teclear tus propios programas (conocidos actualmente como juegos Type in).

Si comprabas las revistas de la época ya estabas acostumbrado a teclear para meter pokes y cargadores de juegos para obtener vidas extras o similares.

Dentro de la complejidad de meter un juego de éstos, línea por línea estaba en no cometer un solo error en los cientos de comandos que había que insertar. Os aseguro que no se hacía en una hora.

Y en este contexto os voy a contar una mini historia, de un juego en concreto que el “trauma” que me dejó las horas de desarrollo y depuración, me convirtieron en Ingeniero XD.

Las máquinas recreativas costaban entre 5 y 25 pesetas, y el Galaxian era una de mis favoritas. Pero echar la paga Dominical no era mi afición. Me gustaba verla y jugar muy de vez en cuando. Siempre me gustó más ver como estaban hechos los juegos y como tenían cada vez habilidades diferentes, que jugar con ellos.  Con el Amstrad me vinieron varios manuales y libros de programación. En uno de ellos había un juego que era un clon pobre del Galaxian. Se llamaba Tiro al Pato.  Consistía en disparar patos, 30 en la pantalla y darles caza. Cada disparo se borraba medio pato, y con dos aciertos, desaparecía por completo.  Al exterminar la Bandada de patos el sistema te preguntaba una cuestión matemática.

Tecleé varios juegos de ese libro “40 juegos educativos” y todos iban funcionando sin problema. Los tecleaba, cacharreaba, jugaba media tarde, los destripaba (ahora lo llaman hackear) y a por otro. Cuando le llegó la hora al Tiro al Pato, todo se torció. Debí meter el código con menos concentración que otras veces (tenía 11,12 años) y el programa no arrancaba. Allí no salían patos ni na. Ya tenía algún conocimiento sobre Basic pues no era mi primer “Type in” así que le di vueltas durante días. Repasé el código una y otra vez, y no encontraba el error. Así que me propuse por honra personal hacerlo andar. Le dediqué más horas que a alguna asignatura de la carrera. Ya ha pasado mucho tiempo, y no recuerdo si al final vi el fallo en el libro o lo arreglé por mí mismo. Será una mezcla de todo; o que el recuerdo y la nostalgia me hacer acordarme de aquellos tiempos con esa gratitud de la memoria. Creo que los disfruté como reza la frase “A veces no conoces el verdadero valor de un momento hasta que se convierte en memoria (Dr. Seuss)“.

Ese jodido juego se resistió, pero lo conseguí; arrancó, eché un par de partidas y a por otro. Pero esos momentos me hicieron aprender el valor de muchas cualidades: paciencia, con la carga interminable de aquellos casetes, disfrutar de ese momento sin desear otra cosa más moderna o mejor, constancia y perseverancia. Fueron la base de lo que luego he hecho y me he dedicado a nivel profesional. Muchas veces me he acordado de aquellos tiempos, y de aquel juego en concreto. Si pude arrancar el Tiro al Pato con esos años, lo puedo hacer todo.

PS1. Yo nunca llegue a ver esta pantalla que adjunto, con fondo azul y patos amarillos. Mi monitor era de fósforo verde.

PS2. Posteriormente desarrollé clones en ASM, C++, C++ con Allegro , y ultimamente en html5. Cada vez que sale algo moderno le dedico un clon.

PS3. Este juego sale citado en dos Tesis Doctorales y en varios Papers por diferentes circunstancias.

Otro día os cuento como un juego me cambió la vida: La Abadía del Crimen.

 

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