Si has abierto Twitter (o X, o como sea que lo llamemos hoy), LinkedIn o cualquier portal de noticias tecnológicas esta semana, probablemente te haya dado la sensación de que el mundo está a punto de cambiar para siempre. Otra vez. El culpable tiene nombre de epopeya griega: Mythos, el flamante y esperadísimo nuevo modelo de inteligencia artificial de Anthropic.

Según los titulares, Mythos es la revolución definitiva, la pieza que faltaba en el rompecabezas de la IA y un ente tan poderoso que sus propios creadores tiemblan al contemplarlo. Pero, ¿qué hay de cierto en todo esto? Si rascamos un poco la brillante pintura de esta presentación, la realidad es bastante más terrenal, mucho más comercial y, francamente, un déjà vu de manual.

Vamos a desgranar por qué la llegada de Mythos es, hoy por hoy, un 80% de marketing de guerrilla y un 20% de avance técnico real.

Sigue el rastro del dinero: Rondas de financiación y la sombra de la Bolsa

Para entender cualquier gran anuncio en Silicon Valley, hay que mirar el calendario financiero. Anthropic no ha lanzado Mythos esta semana por una alineación cósmica ni porque los servidores estuvieran listos de casualidad. Lo ha hecho porque la empresa está inmersa en una agresiva ronda de financiación y calentando motores para su inminente salida a bolsa (IPO).

Cuando quieres convencer a los inversores institucionales de que metan miles de millones de dólares en tu empresa, no puedes simplemente salir al escenario y decir: «Hemos mejorado la eficiencia de nuestra red neuronal en un 14%». Necesitas vender magia. Necesitas convencer a Wall Street de que tienes el fuego de los dioses en tus manos y de que eres la única empresa capaz de controlarlo. Mythos es, antes que un modelo de lenguaje, un espectacular folleto publicitario diseñado para inflar la valoración de Anthropic a niveles estratosféricos antes de tocar la campana en Wall Street.

El aprendiz supera al maestro (en marketing)

Y aquí es donde entra la figura del maestro de ceremonias. El anuncio no ha sido un frío comunicado de prensa técnico. Ha sido orquestado por el que muchos ya consideran el aprendiz más aventajado de Sam Altman. Un líder que ha absorbido la capacidad de Altman para generar expectación y la ha combinado con el aura de misticismo de los mejores tiempos de Steve Jobs.

La presentación de Mythos fue una clase magistral de ventas. Pausas dramáticas, miradas de falsa preocupación, y la narrativa de que están manejando una tecnología que roza lo insondable. Nos vendieron la idea de que Mythos no es solo software, sino un salto evolutivo. Un gran espectáculo comercial ejecutado por alguien que entiende que en la era de la información, la percepción de la innovación es tan importante como la innovación misma.

El truco de magia de GPT-2: Un clásico reciclado

Pero si tienes memoria histórica en este mundillo, la estrategia de Anthropic te habrá hecho arquear una ceja. ¿Por qué? Porque el responsable de esta campaña de marketing es un viejo conocido que trabajó en OpenAI. Y lo que es más importante: es la misma persona que ideó la campaña de lanzamiento de GPT-2 hace años.

¿Recuerdas lo que pasó cuando iba a salir GPT-2? OpenAI emitió un comunicado diciendo que el modelo era «demasiado peligroso para ser lanzado al público». Afirmaron que tenían miedo de su propia creación, sugiriendo que era tan bueno escribiendo que podría destruir internet llenándolo de noticias falsas indistinguibles de la realidad. ¿El resultado? Todo el planeta habló de GPT-2. La curiosidad morbosa hizo que el modelo se convirtiera en leyenda antes de que nadie pudiera probarlo.

Hoy, con Mythos, están calcando la jugada. Vuelven a usar la carta del «pánico responsable», asegurando que el modelo tiene unas capacidades tan asombrosas de razonamiento que deben liberarlo con extrema cautela. Es la vieja estrategia de crear escasez y misterio para multiplicar el deseo.

Los Benchmarks: Honor a quien honor merece

Ahora bien, no seamos injustos. Que el envoltorio sea puro marketing no significa que la caja esté vacía. No podemos desestimar las futuras cualidades de Mythos.

Si analizamos los benchmarks filtrados y las pruebas iniciales, los números son estupendos.

  • Precisión de razonamiento: Muestra mejoras sólidas en matemáticas complejas y lógica de programación.

  • Ventana de contexto: La capacidad de retener información a lo largo de un documento masivo ha mejorado la fidelidad de las respuestas.

  • Reducción de alucinaciones: Parece ser mucho más honesto cuando no sabe una respuesta.

Mythos es una herramienta excepcionalmente buena. Probablemente sea el mejor modelo en su categoría a día de hoy. Pero es una herramienta, no una deidad digital.

El cuento del lobo y el reinicio de Skynet

Al final, la industria de la IA está jugando peligrosamente al cuento de «Que viene el lobo». De tantas veces que nos anuncian que el modelo de turno es la antesala del fin de los tiempos o del paraíso terrenal, la gente empieza a inmunizarse.

Aunque claro, por pura estadística, en alguna de estas el lobo llegará de verdad. Y entonces sí, Skynet tomará conciencia de sí misma, decidirá que somos una plaga ineficiente y nos mandará de vuelta a la Edad de Piedra a probar suerte con un nuevo reinicio evolutivo. XD.

Pero tranquilos, que para eso aún queda.

La AGI tendrá que esperar (y eso es una buena noticia)

A pesar del ruido, hay algo que parece haber quedado sepultado bajo el marketing: la AGI (Inteligencia Artificial General) parece haber sido olvidada en los calendarios realistas. Tras la euforia de años pasados, donde parecía que la AGI iba a nacer un martes por la tarde de forma espontánea, la realidad técnica se ha impuesto. No la veremos este año. Tampoco el que viene.

Si observamos los saltos entre los últimos modelos (de Claude 3 a Mythos, o de GPT-4 a sus sucesores), nos damos cuenta de un detalle crucial: los avances ya no son logarítmicos (exponenciales), sino lineales. Estamos mejorando paso a paso, puliendo errores, optimizando recursos y ganando eficiencia, pero ya no estamos viendo esos saltos mágicos que rompían nuestros esquemas de un mes para otro. Y, en definitiva, esto sigue siendo una excelente señal. Un progreso lineal y sostenido nos da tiempo como sociedad para asimilar la tecnología, crear regulaciones sensatas y adaptar nuestros trabajos sin que el mundo colapse en el intento.

Así que, la próxima vez que leas que Mythos va a cambiar el universo, respira hondo. Disfruta de sus estupendas capacidades, ríete del teatro de Wall Street y recuerda que, por ahora, seguimos al mando.