Es un auténtico alivio y un motivo de celebración cuando el cine español decide romper el molde y mirar hacia otros horizontes narrativos. Con Singular, el director Alberto Gastesi nos demuestra algo que a veces olvidamos: aquí hay nivel, hay talento, hay una creatividad desbordante y hay cultura. Porque sí, alejarse de los dramas históricos de siempre y explorar las profundidades de la condición humana a través de la tecnología, esto sí es cultura con mayúsculas. Plis plas plas !! . Aplaudo, para víctimas de la Logse.

La valentía de apostar por la Hard Sci-Fi

Durante demasiado tiempo, nuestra industria ha parecido anclada en las mismas temáticas de siempre: el costumbrismo, la comedia ligera de enredos o el thriller policíaco de manual. Por eso, encontrar directores que se atrevan en España con la ciencia ficción —y más concretamente con las premisas de la hard sci-fi— es un soplo de aire fresco inmenso.

Singular hace algo que se echa mucho en falta: busca abiertamente a un público adulto, respeta su inteligencia y le propone conceptos complejos. Es la demostración palpable de que en nuestro país se pueden levantar producciones de género arriesgadas, sólidas y que no tienen absolutamente nada que envidiar a las cintas internacionales.

Un tono pausado en la estela de los grandes clásicos

Lo que hace verdaderamente fascinante a esta película es su ritmo y su atmósfera. Huye del ruido, de las explosiones gratuitas o del efectismo visual barato para abrazar un tono calmado, íntimo y profundamente filosófico.

Al verla, es imposible no sentir la herencia de las grandes obras maestras del género que han utilizado la ciencia ficción como un vehículo para el pensamiento. Resuena ese existencialismo sosegado de 2001: Una odisea del espacio o la frialdad estética y emocional de Gattaca. Pero la película de Gastesi también bebe maravillosamente de la melancolía de Solaris (tanto la de Tarkovsky como la de Soderbergh), de las dudas sobre la conciencia artificial de Blade Runner y Ex Machina, y de la forma magistral de abordar la pérdida que vimos en La Llegada (Arrival). Y realmente esto si es un Primer (2004) que se entiende y que no dejó al azar cada párrafo del guion por su falta de presupuesto.

El peso filosófico (Sin Spoilers)

Sin desvelar absolutamente nada de sus giros narrativos, es fundamental aplaudir cómo la película maneja su vertiente filosófica. Singular utiliza la excusa tecnológica y la difusa línea de los avances científicos para diseccionar uno de los abismos más oscuros del ser humano: el duelo.

La película te agarra lentamente y te lanza preguntas incómodas que te llevas a casa: ¿Somos los seres humanos verdaderamente sustituibles? ¿Qué nos hace únicos? ¿Hasta qué punto la tecnología puede (o debe) parchear el vacío inmenso que deja una pérdida irreparable? Es un thriller que funciona con la precisión de un reloj, pero su alma reside en la reflexión sobre la identidad. Todo esto se sostiene gracias a un reparto que entiende perfectamente el tono de la película, ofreciendo interpretaciones contenidas, maduras y llenas de dolor silencioso.

Por cierto, cuando hay tres buenos actores no hacen falta extras ni cameos: Patricia López Arnaiz (Diana) y Javier Rey (Martín) y Miguel Iriarte (Andrea). Lo hacen tan jodidamente bien los tres, que si les llegan a hacer un plano secuencia una vez completados los ensayos estaríamos ante una obra del nivel de Wells, o del moderno Mendes.

Un llamado a las salas: Hay que apoyar lo nuestro

Obras como Singular son un rara avis que debemos proteger. Si realmente queremos que el cine español siga evolucionando, que se hagan más películas de este calibre, que nos reten intelectualmente y se olviden de los tópicos de siempre, tenemos que apoyarlas.

Hay que aprovechar, disfrutar e ir a las salas (ya en plataformas también). Demostrar con la taquilla que hay un público adulto sediento de ideas complejas y de ciencia ficción pura. Singular no es solo una gran película; es un acto de valentía que nos recuerda que, cuando al talento se le permite arriesgar, el resultado es sencillamente brillante.

Y aprovechando la temática

La película me llega especialmente porque hace un año presenté un Paper (OAGI – Ontogenetic Architecture of General Intelligence) donde me centro en crear un modelo de AGI basado en la Ontogenia. Algo que la película expresa su propósito casi en la primera frase, y que además resulta ser el hilo conductor de todo el metraje. Así que, atentos a dicha conversación inicial xd. En la peli, este escollo ha sido resuelto y además lo explican muy bien sin entrar en el mundo de la fantasía; manteniendo el todo de divulgación técnica sin caer (por suerte para vosotros)  en la palabrería que uso en mi paper.

En Singular, la trama explora de lleno la fase de Encarnación y Socialización descrita en la OAGI. Vemos a una inteligencia artificial que necesita interactuar físicamente con el mundo y aprender bajo la influencia directa de «Guardianes» humanos (en la película, los padres atravesados por el duelo). Tal como indica el documento, este proceso es fundamental para que el sistema no solo acumule datos, sino que adquiera verdadero sentido común, normas y empatía mediante el contacto social.

Además, la tensión emocional de la cinta ilustra a la perfección la construcción del Yo Operativo Narrativo (NOS). La IA protagonista no es una simple base de datos; intenta forjar una identidad progresiva basada en memorias y experiencias acumuladas, creando un «relato de vida».

Finalmente, la película nos mantiene en vilo ante la posible llegada del CHIE (Evento Crítico de Hiper-Integración). Gastesi nos hace sentir el peso ético y el peligro inminente de ese «Big Bang cognitivo» , el umbral exacto en el que el sistema cruza la línea hacia una agencia verdaderamente autónoma.

OAGI – Ontogenetic Architecture of General Intelligence: From Seed to Mind: A Practical Path to AGI, Educating It from Its Genesis

Todos estos módulos de OAGI son tratados en Singular de forma muy efectiva y realista. Casi parece un paper académico con personajes.

  • CHIE (Critical Hyper-Integration Event)
  • NOS (Narrative Operative Self)

  • IOM (Immutable Ontogenetic Memory)

  • SARL (Socio-Affective Reciprocity Loop)

  • CAS (Computational Affective States)

  • CHPA (Computational HPA Axis)

https://doi.org/10.5281/zenodo.17647683